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Los diversos subtipos de idiosincrasia criolla conservan sus caracteres
típicos a través del tiempo, aunque las transformaciones cada vez más
rápidas y profundas del mundo a su alrededor las someten a enérgicas
presiones. Éstas consiguen imprimirles orientaciones novedosas, pero no
alcanzan a redimir sus limitaciones ni a modificar sus caracteres de fondo.
Durante la última parte del siglo XIX y el XX, obtenida la liberación del yugo
colonial y acalladas en buena parte las cruentas guerras civiles que
caracterizaron los primeros ensayos de gobierno propio, los países criollos
deben ocupar su lugar en un mundo globalizado acompañando la aceleración de la
historia cada vez más ostensible.
A estos aspectos irán dedicadas las reflexiones finales.
La moderna civilización tecnológica con su cortejo de situaciones inéditas
sigue acelerándose y con ella se transforman los escenarios, los medios y los
contactos de todos los grupos humanos, aún de los que con más ardiente celo
procuran aislarse del entorno. La realidad inescapable es que las circunstancias
nuevas acentúan las diferencias entre los pueblos de acuerdo con su respectiva
aptitud y talento tecnotrópico. Dentro de este marco universal y en líneas
generales, los pueblos criollos han tenido poco éxito en la recuperación de la
ventaja que han conquistado las comunidades del Primer Mundo. La frustración es
grande y contribuye a profundizar las facetas psicológicas negativas de los
pueblos y naciones que se sienten relegados al Tercero, sin acertar con los
medios para acelerar el avance. Esta suerte de condena al atraso en el proceso
civilizatorio sigue siendo achacada a todo tipo de factores adversos, a enemigos
solapados, a poderosos aprovechadores. No faltan quienes busquen especiosas
explicaciones científicas para transferir la carga sobre otros hombros,
liberando así ilusoriamente la responsabilidad de su propia esencia.
CUADRO N° 5
INDICADORES DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL EN PAÍSES Y AÑOS SELECCIONADOS
| Países |
U$
PBI real per capita |
(2)
índice del PBI |
(2)
Categoría según PB real |
(3)
Categoría según IDH |
(4)
PBI real per capita menos categoría IDH |
| |
(1)
1960 |
(2)
1992 |
|
|
|
|
| Suiza |
1.560 |
36.730 |
0,99 |
2 |
13 |
-11 |
| Suecia |
1.865 |
27.500 |
0,98 |
17 |
10 |
7 |
| Estados Unidos |
2.502 |
23.760 |
0,99 |
1 |
2 |
-1 |
| Dinamarca |
1.289 |
26.310 |
0,98 |
12 |
16 |
-4 |
| Emiratos Árabes Unidos |
- |
21.830 |
0,99 |
4 |
45 |
-41 |
| Luxemburgo |
1.401 |
21.520 |
0,99 |
5 |
27 |
-22 |
| Italia |
490 |
20.790 |
0,98 |
19 |
20 |
-1 |
| Japón |
417 |
20.520 |
0,98 |
8 |
3 |
5 |
| Canadá |
1.909 |
20.520 |
0,98 |
8 |
1 |
7 |
| Hong Kong |
2.323 |
20.340 |
0,98 |
10 |
24 |
-14 |
| Australia |
1.438 |
17.730 |
0,98 |
18 |
11 |
7 |
| España |
317 |
14.230 |
0,97 |
29 |
9 |
20 |
| Bahrein |
- |
14.190 |
0,97 |
28 |
44 |
-16 |
| Nueva Zelandia |
1.445 |
12.660 |
0,97 |
26 |
17 |
9 |
| Argentina |
3.381 |
8.860 |
0,96 |
39 |
30 |
9 |
| Venezuela |
3.899 |
8.520 |
0,96 |
40 |
47 |
-7 |
| Arabia Saudita |
7.612 |
7.780 |
0,94 |
33 |
76 |
-43 |
| Uruguay |
4.410 |
6.070 |
0,95 |
53 |
32 |
21 |
| Costa Rica |
2.160 |
5.480 |
0,95 |
60 |
28 |
32 |
| México |
2.870 |
3.510 |
0,96 |
47 |
53 |
-6 |
| República Dominicana |
- |
3.280 |
0,59 |
80 |
96 |
-1 |
| Brasil |
1.404 |
2.810 |
0,94 |
64 |
63 |
1 |
| Panamá |
- |
2.470 |
0,95 |
59 |
49 |
10 |
| Chile |
3.130 |
2.780 |
0,96 |
41 |
33 |
10 |
| Irán |
1.985 |
2.230 |
0,95 |
62 |
70 |
-8 |
| Nigeria |
1.133 |
1.560 |
0,27 |
135 |
141 |
-6 |
| Paraguay |
1.829 |
1.410 |
0,62 |
90 |
87 |
3 |
| Guatemala |
1.667 |
1.000 |
0,60 |
92 |
112 |
- |
| Perú |
2.130 |
1.350 |
0,60 |
94 |
93 |
1 |
| Bolivia |
1.142 |
750 |
0,43 |
112 |
113 |
-1 |
| Nicaragua |
1.756 |
350 |
0,50 |
105 |
109 |
-1 |
| Haití |
921 |
1.046 |
0,38 |
149 |
148 |
1 |
| Sierra Leona |
871 |
880 |
0,15 |
153 |
174 |
-20 |
| Mozambique |
1.368 |
380 |
0,05 |
173 |
167 |
6 |
| Etiopía |
262 |
360 |
0,04 |
174 |
171 |
3 |
Fuentes:
(1) NNUU, Compendium of Social Statistics, 1997 (N-1). (2) PNUD, Informe sobre
el desarrollo social 1995 (S-6).
(3) El IDH resulta de un cálculo integrado de tasas de longevidad,
matriculación y nivel de vida.
(4) Las cifras positivas indican que el IDH es más alto que el ingreso. Las
negativas, lo contrario.
De los 174 países considerados en las fuentes citadas, columnas (2) y (3)
del Cuadro N° 5, los primeros 22 son industrializados, los IDH del 23 al 63
corresponden a 29 países no industriales con alto desarrollo humano, del 67 al
127, se califican como de desarrollo mediano y, por ultimo, desde el 128 al 174,
son los de desarrollo humano bajo.
Un manejo elemental de estadísticas que son difundidas
urbi et orbi por
diversos organismos nacionales e internacionales desde hace más de medio siglo
refleja la magnitud del problema y sus principales variables.
CUADRO N° 6
ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO - IDH
Promedios regionales - 1992
| Región |
IDH |
| Asia oriental (excluida China) |
0,874 |
| América Latina y el Caribe (criollos) |
0,823 |
| Asia sudoriental y el Pacífico |
0,651 |
| Estados árabes |
0,644 |
| Asia oriental (incluida China) |
0,621 |
| Asia Meridional |
0,453 |
| África al Sur del Sahara |
0,389 |
| Todos los países en desarrollo |
0,570 |
| Todos los países industrializados |
0,916 |
| Todo el mundo |
0,759 |
Fuente: UNDP, Informe sobre desarrollo humano, 1995 (S-7).
Actualmente, aunque el promedio del Indice de Desarrollo Humano de los
países criollos es superior al promedio mundial (ver cuadro n° 6), ninguno de
ellos ha conseguido todavía ingresar en la nómina de los 22 países
industrializados que han alcanzado un IDH entre 0,900 y 0,950 (promedio 0,916).
Los que más se acercan son Costa Rica, la Argentina y el Uruguay, en los rangos
28, 30 y 32 respectivamente. Estas mediciones pueden encubrir algunas falacias
estadísticas, fuertes diferencias regionales dentro de un mismo país o entre
grupos sociales y culturales diversos, pero brindan una visión general muy
aproximada. únicamente México, tras su incorporación al NAFTA, ha sido
aceptado en la OECD (ingreso lamentablemente enturbiado a poco andar por el
remezón tequila) y la Argentina se postula para la misma incorporación.
Un aspecto relativamente alentador es que las cifras permiten apreciar que los
índices regionales globales de América Latina son los que siguen más de cerca
al mundo desarrollado, superados solamente por el Asia oriental (sin China),
región en la que aportan un elevado peso Japón, Corea y Taiwan de rápido
avance. Al agregar China, el índice oriental baja a 0,621, también por debajo
de la América criolla.
Otro dato digno de ser señalado es que en los últimos treinta y dos años,
entre 1960 y 1992, el IDH de los países industrializados se colocó a solamente
1,6 veces de los países atrasados. La disparidad .económica a nivel mundial,
medida por el ingreso promedio, parece haber disminuido levemente. Desde las
diez veces de diferencia mostrada por los cómputos hacia 1960 (cuadro n° 7),
se habría colocado entre sólo seis y siete veces más alto.
Los países de Europa meridional, incluyendo los parientes mediterráneos de los
latinoamericanos, figuraban en 1960 junto con ellos, como subdesarrollados, y
con un ingreso promedio idéntico (ver cuadro N° 7) en tanto que tres décadas
después Italia, España, Portugal y Grecia, primordialmente tras su
acercamiento al Mercado Común Europeo, han crecido hasta superar a los países
criollos.
CUADRO N° 7
PB POR HABITANTE EN GRUPOS DE PAÍSES (EN U$ HACIA 1960)
| Norteamérica |
2.725 |
|
| Australia y Nueva Zelanda |
1.105 |
|
| Europa occidental |
1.091 |
|
| Sudáfrica |
427 |
|
| Japón |
383 |
|
| |
|
1.523 |
| Europa meridional |
313 |
|
| América central y sur |
313 |
|
| Medio Oriente |
187 |
|
| África |
100 |
|
| Resto de Asia |
84 |
|
| |
|
140 |
Fuente: CEPAL
El énfasis asignado recientemente a los índices de progreso social, aunque
todavía no ha logrado incorporar en la medición factores que serían muy
reveladores como la libertad y la funcionalidad políticas, y la sostenibilidad
del ambiente, revela que pueden obtenerse mejoras sustanciales de la calidad de
vida de la población con marcada independencia del ingreso. Costa Rica, por
ejemplo, país con elevada educación y otros índices de bienestar sociales,
registra un índice de progreso social superior a los de la Argentina, Uruguay y
Venezuela, que tienen ingresos por habitante mayores.
En términos generales, dentro del área latinoamericana se conserva el
ordenamiento encabezado por los países de mayor aporte cosmopolita; en la zona
tórrida, Costa Rica y en la faja templada, Argentina y Uruguay. Los últimos
escalones corresponden a los países ocupados por poblaciones fuertemente
aborígenes o africanas.
El caso de Chile resulta interesante con un crecimiento reciente notable del
producto por habitante y un mejoramiento simultáneo de la calidad de vida,
atribuibles en buena parte a un fortalecimiento de la racionalidad política y
económica en las últimas décadas, que ha permitido una sustancial
acumulación de capital social y físico a la vez. El modelo de crecimiento
vigente en dicho país puede llegar a constituirse en ejemplar para
Latinoamérica si continúa basándose en premisas ético-políticas,
económicas y sociales ortodoxas.
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