LA MODERNIDAD Y LOS CRIOLLOS
La simulación del desarrollo
La frustración de las expectativas
El acriollamiento del inmigrante
Los factores positivos
Las dudas sobre la decisión

"... el latinoamericano denigra de sus congéneres, de las sociedades latinoamericanas y de su cultura y acusa a su latinoamericanismo, sea por lo indígena, sea por lo negro, sea por lo español, o por los tres, de ser culpable de los fracasos percibidos y de la posición inferior ocupada por comparación."
(Montero, M-68, p. 178)


     Los diversos subtipos de idiosincrasia criolla conservan sus caracteres típicos a través del tiempo, aunque las transformaciones cada vez más rápidas y profundas del mundo a su alrededor las someten a enérgicas presiones. Éstas consiguen imprimirles orientaciones novedosas, pero no alcanzan a redimir sus limitaciones ni a modificar sus caracteres de fondo.
     Durante la última parte del siglo XIX y el XX, obtenida la liberación del yugo colonial y acalladas en buena parte las cruentas guerras civiles que caracterizaron los primeros ensayos de gobierno propio, los países criollos deben ocupar su lugar en un mundo globalizado acompañando la aceleración de la historia cada vez más ostensible.
     A estos aspectos irán dedicadas las reflexiones finales.
     La moderna civilización tecnológica con su cortejo de situaciones inéditas sigue acelerándose y con ella se transforman los escenarios, los medios y los contactos de todos los grupos humanos, aún de los que con más ardiente celo procuran aislarse del entorno. La realidad inescapable es que las circunstancias nuevas acentúan las diferencias entre los pueblos de acuerdo con su respectiva aptitud y talento tecnotrópico. Dentro de este marco universal y en líneas generales, los pueblos criollos han tenido poco éxito en la recuperación de la ventaja que han conquistado las comunidades del Primer Mundo. La frustración es grande y contribuye a profundizar las facetas psicológicas negativas de los pueblos y naciones que se sienten relegados al Tercero, sin acertar con los medios para acelerar el avance. Esta suerte de condena al atraso en el proceso civilizatorio sigue siendo achacada a todo tipo de factores adversos, a enemigos solapados, a poderosos aprovechadores. No faltan quienes busquen especiosas explicaciones científicas para transferir la carga sobre otros hombros, liberando así ilusoriamente la responsabilidad de su propia esencia.

CUADRO N° 5
INDICADORES DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL EN PAÍSES Y AÑOS SELECCIONADOS

Países  U$
PBI real per capita
(2)
índice del PBI
(2)
Categoría según PB real
(3)
Categoría según IDH
(4)
PBI real per capita menos categoría IDH
  (1)
1960
(2)
1992
       
Suiza  1.560 36.730 0,99 2 13  -11
Suecia 1.865 27.500 0,98 17 10 7
Estados Unidos 2.502 23.760 0,99 1 2  -1
Dinamarca 1.289 26.310 0,98 12 16 -4
Emiratos Árabes Unidos

-

21.830 0,99 4 45 -41
Luxemburgo 1.401 21.520 0,99 5 27 -22
Italia 490 20.790 0,98 19 20 -1
Japón 417 20.520 0,98 8 3 5
Canadá  1.909 20.520 0,98 8 1 7
Hong Kong 2.323 20.340 0,98 10 24 -14
Australia  1.438 17.730 0,98 18 11 7
España  317 14.230 0,97 29 9 20
Bahrein 

14.190 0,97 28 44 -16
Nueva Zelandia 1.445 12.660 0,97 26 17 9
Argentina  3.381 8.860 0,96 39 30 9
Venezuela 3.899 8.520 0,96 40 47 -7
Arabia Saudita 7.612 7.780 0,94 33 76 -43
Uruguay 4.410 6.070 0,95 53 32 21
Costa Rica 2.160 5.480 0,95 60 28 32
México 2.870 3.510 0,96 47 53 -6
República Dominicana

-

3.280 0,59 80 96 -1
Brasil 1.404 2.810 0,94 64 63 1
Panamá

-

2.470 0,95 59 49 10
Chile 3.130 2.780 0,96 41 33 10
Irán 1.985 2.230 0,95 62 70 -8
Nigeria 1.133 1.560 0,27 135 141 -6
Paraguay 1.829 1.410 0,62 90 87 3
Guatemala 1.667 1.000 0,60 92 112 -
Perú  2.130 1.350 0,60 94 93 1
Bolivia  1.142 750 0,43 112 113 -1
Nicaragua 1.756 350 0,50 105 109 -1
Haití  921 1.046 0,38 149 148 1
Sierra Leona 871 880 0,15 153 174 -20
Mozambique 1.368 380 0,05 173 167 6
Etiopía 262 360 0,04 174 171 3

Fuentes:
(1) NNUU, Compendium of Social Statistics, 1997 (N-1). (2) PNUD, Informe sobre el desarrollo social 1995 (S-6).
(3) El IDH resulta de un cálculo integrado de tasas de longevidad, matriculación y nivel de vida.
(4) Las cifras positivas indican que el IDH es más alto que el ingreso. Las negativas, lo contrario.

     De los 174 países considerados en las fuentes citadas, columnas (2) y (3) del Cuadro N° 5, los primeros 22 son industrializados, los IDH del 23 al 63 corresponden a 29 países no industriales con alto desarrollo humano, del 67 al 127, se califican como de desarrollo mediano y, por ultimo, desde el 128 al 174, son los de desarrollo humano bajo.
     Un manejo elemental de estadísticas que son difundidas urbi et orbi por diversos organismos nacionales e internacionales desde hace más de medio siglo refleja la magnitud del problema y sus principales variables.

CUADRO N° 6
ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO - IDH
Promedios regionales - 1992

Región  IDH
Asia oriental (excluida China) 0,874
América Latina y el Caribe (criollos) 0,823
Asia sudoriental y el Pacífico 0,651
Estados árabes 0,644
Asia oriental (incluida China) 0,621
Asia Meridional 0,453
África al Sur del Sahara 0,389
Todos los países en desarrollo 0,570
Todos los países industrializados 0,916
Todo el mundo 0,759

Fuente: UNDP, Informe sobre desarrollo humano, 1995 (S-7).

     Actualmente, aunque el promedio del Indice de Desarrollo Humano de los países criollos es superior al promedio mundial (ver cuadro n° 6), ninguno de ellos ha conseguido todavía ingresar en la nómina de los 22 países industrializados que han alcanzado un IDH entre 0,900 y 0,950 (promedio 0,916). Los que más se acercan son Costa Rica, la Argentina y el Uruguay, en los rangos 28, 30 y 32 respectivamente. Estas mediciones pueden encubrir algunas falacias estadísticas, fuertes diferencias regionales dentro de un mismo país o entre grupos sociales y culturales diversos, pero brindan una visión general muy aproximada. únicamente México, tras su incorporación al NAFTA, ha sido aceptado en la OECD (ingreso lamentablemente enturbiado a poco andar por el remezón tequila) y la Argentina se postula para la misma incorporación.
     Un aspecto relativamente alentador es que las cifras permiten apreciar que los índices regionales globales de América Latina son los que siguen más de cerca al mundo desarrollado, superados solamente por el Asia oriental (sin China), región en la que aportan un elevado peso Japón, Corea y Taiwan de rápido avance. Al agregar China, el índice oriental baja a 0,621, también por debajo de la América criolla.
     Otro dato digno de ser señalado es que en los últimos treinta y dos años, entre 1960 y 1992, el IDH de los países industrializados se colocó a solamente 1,6 veces de los países atrasados. La disparidad .económica a nivel mundial, medida por el ingreso promedio, parece haber disminuido levemente. Desde las diez veces de diferencia mostrada por los cómputos hacia 1960 (cuadro n° 7), se habría colocado entre sólo seis y siete veces más alto.
     Los países de Europa meridional, incluyendo los parientes mediterráneos de los latinoamericanos, figuraban en 1960 junto con ellos, como subdesarrollados, y con un ingreso promedio idéntico (ver cuadro N° 7) en tanto que tres décadas después Italia, España, Portugal y Grecia, primordialmente tras su acercamiento al Mercado Común Europeo, han crecido hasta superar a los países criollos.

CUADRO N° 7
PB POR HABITANTE  EN GRUPOS DE PAÍSES (EN U$ HACIA 1960)

Norteamérica  2.725  
Australia y Nueva Zelanda 1.105  
Europa occidental 1.091  
Sudáfrica  427  
Japón 383  
    1.523

 

Europa meridional 313  
América central y sur 313  
Medio Oriente 187  
África 100  
Resto de Asia 84  
    140

Fuente: CEPAL

     El énfasis asignado recientemente a los índices de progreso social, aunque todavía no ha logrado incorporar en la medición factores que serían muy reveladores como la libertad y la funcionalidad políticas, y la sostenibilidad del ambiente, revela que pueden obtenerse mejoras sustanciales de la calidad de vida de la población con marcada independencia del ingreso. Costa Rica, por ejemplo, país con elevada educación y otros índices de bienestar sociales, registra un índice de progreso social superior a los de la Argentina, Uruguay y Venezuela, que tienen ingresos por habitante mayores.
     En términos generales, dentro del área latinoamericana se conserva el ordenamiento encabezado por los países de mayor aporte cosmopolita; en la zona tórrida, Costa Rica y en la faja templada, Argentina y Uruguay. Los últimos escalones corresponden a los países ocupados por poblaciones fuertemente aborígenes o africanas.
     El caso de Chile resulta interesante con un crecimiento reciente notable del producto por habitante y un mejoramiento simultáneo de la calidad de vida, atribuibles en buena parte a un fortalecimiento de la racionalidad política y económica en las últimas décadas, que ha permitido una sustancial acumulación de capital social y físico a la vez. El modelo de crecimiento vigente en dicho país puede llegar a constituirse en ejemplar para Latinoamérica si continúa basándose en premisas ético-políticas, económicas y sociales ortodoxas.