LA MODERNIDAD Y LOS CRIOLLOS
La simulación del desarrollo
La frustración de las expectativas
El acriollamiento del inmigrante
Los factores positivos
Las dudas sobre la decisión


     De todos modos, para el medio siglo de simulación del progreso que provocaron las bonanzas económicas pueden señalarse algunos factores de influencia persistente y que tarde o temprano producirán efectos altamente favorables.

Los avances en la estructura social

     Los períodos de auge económico al incentivar a diversas actividades productivas dejaron como resultado institucionalizaciones que no se retrotraen fácilmente, mismo cuando los tiempos se tornen difíciles. Son muchas las dependencias oficiales y las empresas privadas de servicios, de construcción e ingeniería, las escuelas y universidades que perduran, albergando a personas mejor capacitadas y con diversas habilidades, aun cuando pueda aducirse que, en algunos casos, puedan haber sido mal acostumbradas por circunstancias y éxitos ilusoriamente fáciles que luego desaparecieron.
     La distribución de la posesión de los recursos motivo de los auges económicos y, por ende, de la renta que generan, tiene gran importancia para las consecuencias a largo plazo de un crecimiento sólo crematístico. En casos en que yacimientos o minas deben ser explotados mediante empresas dueñas de alta organización, tecnología y capital, las utilidades para el país-sede se limitan a las regalías más o menos suculentas cobradas por los gobiernos y su entorno, al ingreso de divisas por exportaciones, a los salarios de la mano de obra y a otros beneficios secundarios. Importantes beneficios empresarios son cosechados por accionistas y gerentes extranjeros, con lo que sus efectos multiplicadores se perciben menos localmente.
     En el caso de agricultura y ganadería, la tierra, los cultivos y los rebaños fueron casi siempre propiedad de empresarios locales que se enriquecieron con sus exportaciones. Aunque en los comienzos esa propiedad estaría concentrada en relativamente pocas familias, las leyes de herencia provocarían rápidamente la subdivisión de los predios, de la administración de la producción y de sus utilidades. En los países beneficiados por las décadas de food power el sector demográfico de terratenientes, los famosos cattle barons que también tuvieron su período de esplendor en las bigman's frontiers de Australia y Norte América, se han constituido en  los mayores contribuyentes a las clases medias, tanto las que continúan en actividades rurales, como las que han engrosado las ciudades. Lo mismo ha sucedido con quienes tripularon otros booms comerciales, mineros, financieros, etc.

Inmigración positiva y clases medias

"La población -necesidad sudamericana que representa todas las demás- es la medida exacta de la capacidad de nuestros gobernantes. El Ministro de Estado que no duplica el censo de estos pueblos cada diez años, ha perdido su tiempo en bagatelas y nimiedades."
(Alberdi, Bases... )

     Los intelectuales que auspiciaron la marea inmigratoria y los gobernantes nacionales y provinciales que contribuyeron a concretarla tenían una opinión empírica formada acerca de la importancia de incorporar, junto con los brazos laboriosos, las formas culturales progresivas que admiraban en los países modernos de la época. La opinión de Alberdi haría escuela:

"Cada europeo que viene, nos trae más civilización en sus hábitos, que luego comunica en estos países, que el mejor libro de filosofía (..) ¿Queremos plantar en América la libertad inglesa, la cultura francesa? Traigamos pedazos vivos de ellas en los hábitos de sus habitantes, y radiquémolos aquí.
¿Queremos que los hábitos de orden y de industria prevalezcan en nuestra América? Llenémosla de gente que posea hondamente esos hábitos. Ellos son pegajosos: al lado del industrial europeo, pronto se forma el industrial americano. La planta de la civilización, difícilmente se propaga por semilla.
Es como la viña, que prende y cunde de gajo (...)
¿Queremos grandes Estados en poco tiempo? Traigamos sus elementos ya preparados y listos de afuera."
(J. B. Alberdi, Acción de la Europa en América, fide Botana, B-52, p. 306).

     Aun cuando la experiencia posterior haya demostrado que las costumbres europeas no echaban raíces tan rápida y completamente como los líderes decimonónicos creían, parcialmente reabsorbidas por el acriollamiento, dicho efecto no pudo nunca ser considerado fracaso de la inmigración misma, sino resurgimiento de segmentos de la cultura atávica que se resiste a ser reemplazada. No parecen quedar dudas del balance positivo dejado por la nueva oleada de población caucásica. Los antiguos criterios empíricos que la recomendaban se ven recientemente refrendados por el análisis académico. Éste ha confirmado también las limitaciones cualitativas parciales que ya se manifestaban entonces, para algunos de los grupos inmigrantes.
     A pesar de dichas limitaciones y hasta de los errores que pudieran señalarse al manejo de la política inmigratoria en la Argentina, en el Uruguay y en los bolsones cosmopolitas de otros países latinoamericanos, es evidente que el blanqueamiento acentuado de las poblaciones respectivas fue uno de los métodos más expeditivos para acelerar la desbarbarización y saltar etapas en la marcha hacia convivencias más civilizadas.
     El concepto fue compartido tácitamente en todas las comunidades latinoamericanas. Aquéllas que no concretaron flujos similares de inmigración europea, las que no ahogaron sus propias identidades patricias bajo una marea cosmopolita, las que hoy todavía se ufanan por haberse mantenido en su estructura hispano-aborigen tradicional, es porque no pudieron ofrecer atractivos económicos suficientes para atraer la inmigración y no porque la rechazaran a conciencia.
     Una de las expresiones más notables que han resultado de la afluencia de inmigración cosmopolita es el refuerzo de las clases medias, mucho más numerosas y activas que donde el cuño indo o afroamericano ha quedado más puro. Los sectores de la burguesía así reforzados crearon condiciones de vida y de producción totalmente diferentes a las vigentes en el período colonial, las cuales, como hemos visto, habían cambiado poco con el paso a la era independiente, manteniendo sin variantes la dicotomía etnocultural patricia de cúpula dominante blanca y mayorías morenas dominadas. Los nuevos inmigrantes europeos se incrustaron en ese viejo esquema aportándole un dinamismo propio que creó e hizo prosperar formas industriales, comerciales y de servicios, y creó vínculos y relaciones totalmente distintas, más eficientes y modernas que todo lo existente antes. A ellos fue imposible encuadrarlos a la fuerza en los estamentos sociales existentes. La estructura de castas tuvo que abrirse para admitir muchas categorías intermedias y hasta los reductos extremos de los grupos más altos y de los más bajos llegaron las novedades del mundo encarnadas en los inmigrantes y su cosmovisión diferente.

La pasión por la educación

"Hay una solución única y durable para el gobierno posible en América del Sur. Ella consiste en elevar nuestros pueblos a la altura del gobierno que nos ha impuesto la necesidad; en darles la aptitud que les falta para ser republicanos; en hacerlos dignos de la república, que hemos proclamado, que no podemos practicar hoy ni tampoco abandonar; en mejorar el gobierno por la mejora de los gobernados; en mejorar la sociedad para obtener la mejora del poder, que es su expresión y resultado directo."
(Alberdi, Bases..., p. 55)

     Se debe a la acción casi fanática de hombres como Domingo F Sarmiento, Nicolás Avellaneda, José M. Estrada, José Pedro Varela y otros muchos, el enorme impulso adquirido por todos los niveles de la educación en los países del Plata. Ello queda reflejado en las estadísticas del cuadro n° 8, en el cual estos pueblos aparecen con cifras bastante cercanas a los países industrializados y muy por delante de los países pobres. El buen nivel educativo se ve confirmado por varios indicadores secundarios. Tales son el prestigio social de los educadores y de los intelectuales en general, sólo puesto en entredicho en períodos relativamente breves de populismo exaltado o en crisis presupuestarias agudas. La difusión de la industria editorial y el auge de literatura, plástica y lírica que perdura después de terminada la fase de riqueza extraordinaria. La muy alta, tal vez excesiva, matriculación universitaria, y el ufanarse de m'hijo el dotor, común a todos los sectores
     Podrá objetarse, sin duda, que lo logrado en materia educativa es todavía imperfecto y que sus efectos aparecen como apenas incipientes en la creación de un alto nivel tecnotrópico y de una comunidad creativa y solidaria. Es evidente que la educación es un elemento necesario pero no suficiente por sí solo para basar los progresos integrales a que se aspira. Representa, sin embargo, avances considerables si tenemos en cuenta que hasta hace muy pocos años la mitad de la población total de la América Latina no había concurrido nunca a una escuela.

CUADRO N° 8
ENSEÑANZA EN PAÍSES SELECCIONADOS

País (fecha)  % analfabetos en población + 15 años  Relación alumnos-profesor (1950)
Primaria  Secundaria
Estados Unidos (1969) 2,2 - -
Japón (1960) 2,2 - -
Italia (1971) 6,1 - -
Argentina (1970) 7,4 19 s/d
Uruguay (1963) 9,6 22 s/d
España (1970) 9,8 - -
Paraguay (1972) 11,4 25 s/d
Chile (1970) 11,9 29 17
Costa Rica (1973) 15,0 32 19
Hong Kong (1971) 22,7 27 23
Venezuela (1971) 23,5 23 9
México (1970) 25,8 31 17
Perú (1972) 27,6 28 21
Brasil (1970) 33,8 23 24
Kuwait (1970) 45,0 18 13
Guatemala (1973) 53,9 34 15
Bahrein (1971) 59,8 19 14
Bolivia (1960) 67,9 25 28
Haití (1971) 76,7 29 s\d
Emiratos Árabes Unidos (1968) 79,1 18 13
Sierra Leona (1963) 93,3 31 17
Afganistán (1965) 93,6 s\d s\d
Etiopía (1965) 94,0 30 s\d
Imp. Centro Africano (1962) 97,9 - 37

Fuentes:
NNUU, Compendio de estadísticas sociales, 1997 (N-1).
PNUD, Informe sobre desarrollo humano 1995 (S-7).

     Las simples cifras de alfabetización nominal de los jóvenes y las relaciones maestro-alumno tienen las limitaciones de todas las estadísticas. En el vértigo de la historia acelerada que vivimos las instituciones educacionales están particularmente sometidas a la necesidad de adecuarse ágilmente a las exigencias cambiantes de la sociedad. Se multiplican las propuestas para modelar o troquelar las personalidades necesarias. Evidentemente la propia aceleración de la historia con sus fuertes consecuencias humanas de todo tipo, coloca en crisis también a la metodología pedagógica. Ésta debe adecuar sus estructuras y principios al desafio de un escenario tan variable.
     Lo logrado hasta hoy es sólo una plataforma desde la cual puede proyectarse hacia etapas superiores.

La Generación del Ochenta

"... El proyecto de la 'generación del ochenta' no tuvo redacción formal. Su síntesis podría ser la fórmula de Roca: 'paz y administración'. Paz en el monopolio de la violencia por el Estado y administración que implicó consolidar el gobierno, poblar, educar, desarrollar la economía y vender al único mercado que podía pagar precios retributivos: Europa. El período se completó con la Ley Sáenz Peña."
(Díaz Bessone, D-45, p. 86)

     Principalmente en la Argentina, el período de esplendor alrededor de 1980 se tradujo en la aparición de un conjunto notable de pensadores y hombres de acción que aprovecharon una porción significativa de los enormes recursos que generaba el sistema económico para crear y perfeccionar las instituciones incipientes recibidas del austero período patricio. Lo mismo puede decirse con relación al general Máximo Santos en el Uruguay. Libros enteros se han escrito al respecto, pero en visión perspectiva se destacan claramente las realizaciones de estas personalidades que perduraron hasta mucho después de finalizada la bonanza. Administración, tribunales, colegios y universidades, puertos, transportes y comunicaciones, empresas y mercados requerirían mantenimiento y adecuación a los tiempos nuevos, pero están ahí, en forma que supera notablemente a países comparables (Botana, B-52; Cortés Conde y Gallo, C-68; Floria y García Belsunce, F-19; Pinedo, P-31; Romero, R-36; Korn, K-10; y otros). Gracias en buena parte a la dedicación de estos hombres, el flujo de capital físico que acompañó a los períodos de simulación del desarrollo no fue dispersado íntegramente hacia destinos inconducentes, sino que contribuyó efectivamente a la formación de un acervo de ñ perdurable.
     Queda siempre el interrogante de si el brillante desempeño de estos dirigentes y la aceptación de sus propuestas por el ciudadano común, que hacen aparecer opacos a sus sucesores terminado el período de prosperidad, fueron una derivación de las facilidades que aportaba el auge del momento o son imputables a un talento y consagración especiales.